Había una vez un toro muy, pero muy presumido, él creía que era el más fuerte, el más rápido y el más  inteligente.

El Toro andaba por los bosques  pregonándose, y exaltándose….

…Hasta que un día, un loro escucho hablar de este toro, así que decidió buscarlo y plantearle un reto, el cual consistía en  una carrera, en la cual se demostraría quien era el más rápido y el más astuto.

Pasaron varios días, hasta que el loro logro hallar al toro.

El loro le propuso la carrera, pero el toro muy presumidamente le decía al loro que no se arriesgara a competir porque terminaría último, y además perdería su honra, pero el loro no desistía. Después de un rato el toro se decidió y acordaron un día, una hora y un lugar exactos; se nombraron las reglas, etc.

…El día había llegado, ambos se habían encontrado, según lo acordado  y estaban  dispuestos a empezar la carrera.

La carrera empezó y ambos  estaban compitiendo, mientras que el toro corría, el loro volaba y esquivaba los arboles. El toro iba ganando y le decía al loro:

-¿Ves? Te lo advertí muy claramente “Te voy a ganar”. El toro seguía hablándole al loro, sin darse cuenta, se estrello contra un árbol, cayó al suelo y quedo inmóvil sin poder reanudar la carrera.

El loro gano la carrera. Se declaro al loro como el más astuto, inteligente y rápido. El toro muy decepcionado, no quería aceptar su derrota. Pero el Loro le dijo lo siguiente:

-“No por lo que seamos, o por lo que aparentemos ser quiere decir que somos los que predominamos sobre los demás. Hay otros que también son como nosotros y por lo tanto no debemos creernos superiores”.

FIN!